Iván Pávlov a finales del siglo XIX, demostró un tipo de aprendizaje asociativo llamado modelo Estímulo-Respuesta o mejor conocido como condicionamiento clásico. Dicha demostración la logró experimentando con un perro, en donde poco antes de darle de comer hacía sonar una campana para que el perro asociara el estímulo auditivo con el hecho de que próximamente le iban a dar de comer. De tal manera que una vez bien condicionado, le tocaban la campana y el perro comenzaba a salivar, demostrando así que el perro llegó a asociar el sonido con el evento de recibir alimento.
Posteriormente a John Broadus Watson se le ocurrió que podría ser buena idea el experimentar con seres humanos y fue muy conocido por el experimento llamado el Pequeño Albert. El experimento consistió en tomar a un niño de nueve meses (creo que se llamaba Albert) y lo examinaron para ver si tenía miedo a animales con pelo y el resultado fue negativo. Posteriormente cuando el pequeño Albert tenía 11 meses le presentaban un objeto color blanco mientras alguien golpeaba algo detrás del niño que generara el suficiente ruido como para espantar al pobre Albert. Y pues una vez que lo dejaron bien traumado, cuando le presentaron una rata blanca curiosamente Albert le tenía miedo y se ponía a llorar. El experimento tenía contemplado una segunda etapa en donde se aseguraran de quitarle el miedo que había sido causado por ese condicionamiento, pero no llegó a implementarse la segunda etapa. Hay varias versiones de por qué no se llegó a cabo el proceso de destraumatización del pobre Albert, pero si hubieran estado en México hubiera sido porque ya no les alcanzó el presupuesto o por que no obtuvieron alguna firma.
Cabe mencionar que Iván Pávlov era ruso, Watson era gringo y el perro no era chihuahueño, por lo que tampoco era mexicano. Y si ni Pávlov, ni Watson, ni el perro eran mexicanos ¿Por qué nos gusta tanto todo eso del condicionamiento?
Por otro lado, si fue tan controversial el experimento que realizaron con Albert por ser un ser humano ¿Por qué no es controversial aplicar éste modelo de educación en un país?
La forma de educar mediante el modelo condicional premio-castigo es el modelo preferido de padres de familia, maestros y jefes mexicanos. Todos y cada uno de los mexicanos llegamos a escuchar de nuestros padres: “si no comes, no hay postre” llegamos a escuchar de nuestros maestros: “si no se portan bien, no salen al recreo” y de nuestros jefes: “si no llegas temprano te descuento el día” y de ahí me puedo seguir con sinnúmero de ejemplos que abarcan desde lo que te va a traer santa Claus en navidad hasta lo que te puede pasar si no te confiesas.
La repercusión más grave que trae consigo el modelo conductual es que no motiva el razonamiento y es la forma de enseñanza adoptada en la educación mexicana. Saca 10 el que logró memorizar todos los temas y no el que más entendió. Éste punto llega al grado del absurdo en el momento en que la enseñanza de las matemáticas se basa en memoria y en técnicas nemotécnicas.
¿A quién no le enseñaron que para despejar un número que está sumando hay que pasarlo restando?
De entrada, dicha enseñanza está mal desde el punto de vista conceptual; en matemáticas no existe la operación “pasa” y no enseñan que cuando se tiene una ecuación se tiene una igualdad y que los números y las variables no “pasan” de un lado al otro, sino que se hace la misma operación de los dos lados, de tal manera que la operación que se haga de ambos lados de la ecuación sea el inverso correspondiente, para así reducir el término a un neutro.
Este libro no tiene la intención de ser un libro de matemáticas, y por lo mismo no voy a abundar en la explicación del párrafo anterior. Pero si eres mexicano y no me crees que te enseñaron matemáticas de manera nemotécnica y piensas que sí te motivaron el razonamiento, por favor explícame por qué todo número diferente de cero elevado a la cero da 1.
X0=1
La anterior es una propiedad que enseñan desde la secundaria y nunca explican el porqué, simplemente así es. Cuando cursaba el tercer año de preparatoria, en la materia de temas selectos de matemáticas le pregunté al profesor el porqué de dicha propiedad; simplemente no me parecía lógico el resultado, se me hacía como que debía dar cero y no uno. Su respuesta fue la siguiente: “Ese resultado fue una conclusión a la que se llegó en una convención de matemáticos, en donde se dieron cuenta que ese resultado era el que más se apegaba a otros resultados matemáticos y decidieron que debía ser uno” y desde entonces me di cuenta que hasta en matemáticas hay dogmas de fe.
A manera de breviario cultural, cursé la preparatoria en una escuela particular, pero a manera de consuelo me queda claro que no fui el único mexicano al que no le explicaron el porqué de algo y , no sólo se trata de matemáticas, en historia te hacen memorizar fechas, en geografía te obligan a aprenderte ciudades y capitales, en derecho te tienes que memorizar las leyes, en química te tienes que aprender la tabla periódica y así en cada una de las materias, todo te lo tienes que memorizar.
El que el conocimiento llegue de esa manera no motiva para nada el interés en ninguna de las materias, sólo sabemos que Santa Anna vendió al país, pero no sabemos ni porqué, ni cuáles eran las circunstancias de ese momento que lo orientaron a tomar dicha decisión.
Entonces, si toda la información que se le “enseña” (prefiero el término: se le obliga a memorizar) a un alumno a lo largo de toda su trayectoria educativa se basa en la memoria, lo que sucede es que hay realmente muchos que estudian para pasar el examen y al día siguiente no se acuerdan de nada de lo que estudiaron y, si no se les olvida al otro día, eventualmente se les va a olvidar.
Lo más importante en el aprendizaje de cualquier ciencia, es que el alumno sea capaz de plantear problemas e interpretar resultados y es algo que no se motiva en la educación mexicana, lo que se motiva es que se haga todo paso a paso tal y como lo enseñó el maestro y si un alumno tiene la osadía de saltarse un paso o hacer el procedimiento mediante otro método se le califica como que estuvo mal y no porque el resultado sea incorrecto, sino porque no se realizó tal y como lo dijo el maestro.
La repercusión directa que tiene lo anterior en el mercado laboral es que los empleados o los ejecutivos no tienen la capacidad de análisis y síntesis, y mucho menos de planteamiento, resolución de problemas e interpretación de resultados. Y esto no es por falta de capacidad o porque no exista materia gris, sino que nunca se nos enseñó e incluso se nos castigó cuando intentamos solucionar los problemas de manera diferente. Pero ante esto tienes a empresas que cobran la consultoría (y a precios muy altos) realizando cursos que motiven el pensamiento lateral en los empleados, cuando debió haber sido algo con lo que ya contaran todos y cada uno de los mexicanos desde la educación básica.
Sin embargo es todavía más grave la repercusión que tiene la educación conductual con la estructura premio castigo. Para explicar las repercusiones del mismo voy a detallar brevemente un experimento que le hicieron desarrollar a mi hermano mientras cursaba la licenciatura en psicología.
El primer experimento consiste en poner a una rata (la cual ha sido privada de agua previamente) en una caja que cuenta con una palanca, que está conectada a una toma de agua, de tal manera que si la rata jala la palanca sale una gota de agua de la toma de agua.
Siendo que la rata ha sido privada de agua y tiene mucha sed, va a buscar por toda la caja y va a mover, subir, bajar y demás pruebas de ensayo y error que hará la rata para tratar de conseguir agua. Todo esto hasta que la rata encuentra que jalando la palanca va a obtener el tan preciado líquido.
Y ahí está, el premio! La rata encuentra la relación que existe entre la palanca y el agua y cuando tenga sed va a jalar la palanca.
Desde el punto de vista laboral, tenemos que un buen motivador puede ser el premio, de tal manera que si el empleado tiene carencias y tiene la manera de cubrirlas haciendo ciertas actividades, entonces obtiene su premio. Como ejemplos de premios podemos ver los bonos, los spiffs, el empleado del mes, etc.
En un ambiente corporativo le llegan a llamar a los premios “la zanahoria” haciendo referencia a que una técnica para que camine un burro es ponerle una zanahoria enfrente para que la persiga esperándola alcanzar.
El siguiente paso del experimento consiste en graduar el mecanismo que proporciona agua de tal manera que es necesario que la rata jale dos veces la palanca para obtener una gota de agua, luego tres y así sucesivamente, hasta que llegan a jalar más de 150 veces la palanca para obtener agua.
Los lectores que laboren en el área de ventas, en este momento se podrán sentir altamente identificados con la rata, en donde ven cómo mes tras mes, o cuarto contra cuarto, la cuota sigue subiendo y subiendo para obtener exactamente el mismo bono de ventas.
Este tipo de condicionamiento puede llegar a ser altamente eficiente para motivar (o mejor dicho: condicionar) al vendedor a que venda más; pero hay otro paso dentro del mismo experimento: cortar el agua.
El resultado de no obtener agua sin importar cuántas veces se jale la palanca es que la rata deja de jalar la palanca y no lo vuelve a intentar nunca más.
Aquí nos podemos identificar esas situaciones en donde el personal está muy desmotivado, en donde surgen preguntas como: ¿Y por qué los vendedores ya no salen a vender? ¿Qué podemos hacer para motivar a la fuerza de ventas a que vendan más?
Ese resultado es únicamente la repercusión de una gran frustración del vendedor en donde intentó e intentó y no logró la recompensa que él esperaba. Lo grave del caso es que aunque se quiera retomar y ofrecerle mejores condiciones o premios que superen sus expectativas ya nada va a ser suficiente, no lo va a volver a intentar.
Por otro lado también se encuentra la parte de lograr un comportamiento deseado por medio del castigo, en donde también existen experimentos desarrollados con ratas.
El experimento consiste en poner dentro de un laberinto a una rata y tomar el tiempo que le toma llegar a la salida. En caso de que la rata se detenga y no se quiera mover le ponen una buena electrocutada con una máquina de toques, así como en Garibaldi o en las ferias mexicanas en donde se acerca el cuate con dos tubitos gritando: “toques toques!!!” y el resultado es inmediato! La rata se mueve lo más ágilmente posible para salir de laberinto y evitar seguir siendo electrocutada.
La conclusión en el condicionamiento con castigo es que se obtienen resultados de manera inmediata y eso lo podemos ver desde los primeros años de escuela, en donde todos los niños están en plena chorcha y llega la maestra a gritarles e inmediatamente todos se callan. Ese grito funciona como un castigo al igual que descontar días, amenazar con correr a un empleado o quitarle algún privilegio.
Sin embargo, el resultado que me pareció más interesante de todos es el experimento más cruel con la rata: castigarla y castigarla sin importar que haga o deje de hacer! Si camina TOQUE, si no camina TOQUE, si corre TOQUE, si te ataca TOQUE y así TOQUE, TOQUE y más TOQUE. El resultado de ese experimento es que la rata se vuelve un bulto y no se mueve; pierde todo sentido de hacer o no hacer las cosas y toma como opción no hacer nada. Si de todos modos me vas a castigar…
Para una persona el castigo no tiene que ser físico, un grito, un regaño, una mala manera de pedir las cosas, el no cumplir con lo pactado, el cambiar las reglas del juego a la conveniencia de la empresa o una cara larga la podemos sentir como castigo. Por lo que si eres dueño de alguna empresa o eres parte de alguna y no te explicabas porqué un grupo de trabajo o en los casos más graves, la empresa completa no trabaja, nadie se mueve, son inmunes a los castigos y la forma de pensar es: pues si no les gusta que me corran. Es por que los empleados han recibido castigo de manera constante y sostenida durante un largo periodo de tiempo.
Una vez contando con ésta información, en donde el modelo de educación tanto formal como informal está basado en el condicionamiento y no hay razones, no hay una base lógica que llegue a sustentar el porqué de las cosas y no hay motivo alguno que nos haga hacer las cosas por convencimiento; podemos entender lo que tal vez resultaba incomprensible o irascible, esa frase muy frecuente en muchos mexicanos al solicitarles cualquier cosa: y yo qué me voy a llevar?
De aquí que si no hay premio no nos movemos, únicamente entendemos con castigos, pero el castigo no es una solución permanente, estaremos esperando el momento en donde se quite la amenaza inmediatamente no hacer nada y si lo vemos desde el punto de vista del premio, “la zanahoria”, ésta tendrá que existir siempre y cada vez ser más grande si esperan que nos movamos, por eso la mejor manera de motivar al empleado mexicano y lograr que se mueva es una combinación de ambos estímulos premio-castigo o en otras palabras: la zanahoria por delante y el pepino por detrás.

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